Deogracia Medina

Desde la dificultad que entraña la opinión imparcial sobre un amigo y maestro, pero desde la más sincera admiración, escribo estas líneas para dar mi enhorabuena a “Deo” tras ser uno de los maestros de karate más prestigiosos en la actualidad. Deogracias Medina se erige a día de hoy como uno de los principales abanderados del karate Shito-Ryu en nuestro país.

Su éxito nace en la base, en sus orígenes. No se puede hacer un gran edificio sin unos buenos cimientos, y los de Deogracias salen de su más tierna infancia. Primero en Terrassa (Barcelona), su lugar de nacimiento; después durante su infancia en Rivesaltes (Perpignan – Francia), rodeado de los suyos, “Deo” se forjó como persona y se fue impregnando de aquellos valores que tanto le dignifican: sinceridad, honestidad, respeto, trabajo, voluntad, amistad…

Y con esos valores, hace ya bastantes años, cuando todavía era un adolescente, se vino a Barcelona de la mano de su familia a construir su propio edificio profesional y a empaparse de todo lo que pudiera serle útil.

Fue en esa época de residencia en Barcelona donde se inició en la práctica de Karate. Mejoró técnica y físicamente, y con confianza ciega en sus posibilidades y una capacidad de automejora impagable fue quemando etapas y superando fases. Y de qué manera…

Cada ascenso en su nivel de karate ha ido dejando de manifiesto su potencial, y lejos de estancarse, cosa lógica sobre todo cuando uno se empieza a dedicar profesionalmente, ha ido sorprendiendo a todos con su conocimiento y evolución, convirtiéndose en insustituible para todos nosotros.

Ya durante su adolescencia, el edificio acabó de consolidarse gracias a uno de sus más importantes maestros, Hirota Yoshiho, en el que encontró a la persona clave para ensamblarlo todo. A partir de entonces, su evolución técnica, humana, en competición, y sus éxitos nacionales e internacionales, dibujaron un esbozo de lo que se avecinaba.

La historia reciente de Deogracias es conocida y apreciada por todos, y debería servir de ejemplo para todos aquellos jóvenes karatecas que aspiran a lo más alto. Deogracias Medina está en la élite del karate por su gran “saber estar”, y lo que le hace incuestionable es su espíritu de lucha infinita incapaz de rendirse ante cualquier situación y su espíritu de trabajo. Si le sumamos su serenidad en manifestaciones lejos del protagonismo y su sencillez, tenemos el cóctel perfecto para liderar cualquier grupo, y por supuesto ser un excelente maestro.

Aunque siempre se ha dicho que el halago debilita, yo creo que sólo lo hace con los que ya son débiles. A “Deo”, desde aquí, le pido que siga como siempre, que disfrute al máximo de su vida y de su profesión, porque si lo hace nosotros podremos seguir disfrutando del “Maestro” siempre, hasta el final. Te lo mereces.

Carlos Fernández